DEFINICION DE CONSULTORIA POLITICA

Sin duda el marketing político ha contribuido a la creación de nuevas y más eficaces formas de comunicación. Los asesores se devanan la cabeza diseñando herramientas y técnicas dirigidas a dos grandes áreas. Principalmente, el área de investigación, la cuál, es vital para poner a prueba las diversas teorías que intentan predecir y controlar la conducta de las personas (potenciales votantes). Por otro lado, está el área administrativa, un tanto marginada, al no darle la importancia que se merece, y que es esencial para poner en marcha campañas estratégicas y tácticas.

Dentro de las diversas áreas de acción del marketing político, puro y duro de la actualidad, destacaría tres escenarios de batalla política que en cierto modo están conectados entre sí. Fracasar en uno de éstos, significaría una probable derrota en el campo mediático y por tanto, político.

En primer lugar, está la estrategia política, que en realidad es la propuesta que hace el candidato, agrupación, partido o coalición. En otras palabras, ¿qué manifiesto? Que es lo que tiene que decir, el que buscar el apoyo popular. En segundo lugar, la estrategia de comunicación que en resumidas cuentas es la plataforma del discurso político, ¿cómo lo manifiesto? Por último, está la estrategia publicitaria. Esta se encarga de todo lo relacionado con la imagen política. Esta fase es la más importante porque ahí es en donde se ganan las elecciones.
Un partido puede tener una buena propuesta y discurso, sin embargo, si no tiene la capacidad de presentarlo de modo inteligible, en otras palabras, si no sabe mostrarlo, está perdido.

No es fácil concebir una campaña política. Su diseño y puesta en escena requiere la capacidad de sumergirse en los valores, trastocarlos, jugar con las motivaciones más oscuras de los ciudadanos. Desde luego, se trata de columpiarse en la misma frontera de lo ético, planteando unos dilemas tanto internos como externos, capaces de tambalear las creencias de las personas.

Esta es la parte perversa de la política. Es cuando el templo que alberga a nuestros valores puede convertirse en ruinas. Resbalar hacia ésta seducción, dentro de las herramientas y técnicas de campaña, indudablemente afecta al sistema político que se reciente, al perder credibilidad como canal de expresión de los ciudadanos, abre el camino hacia la creciente fe demoscópica, las imágenes comienzan a ganar terreno frente a las ideas, las palabras pierden su significado y los ingenieros conceptuales se ceban con los incautos, se termina frivolizando las grandes preocupaciones o inquietudes de los ciudadanos.

Habrá algún asesor que justifique esto como un desafío ético, no obstante, se trata del rebajamiento del hombre, del ser. Es como caminar en la oscuridad de una letrina. Este es el caldo de cultivo para los caudillos, el circo mediático, la superficialidad del análisis y soluciones a los problemas reales de la sociedad.
Ciertamente, ésta situación, la cuál he abordado con recato, aunque existen suficientes materiales, noticias, juicios, situaciones, anomalías, denuncias, incluso hasta agravios hacia mi persona en el pasado y escándalos como para emitir un despechado desahogo por parte de una persona erizada ante el favoritismo, complicidad y hasta prevaricaciones en las que no habría diferencia en arrojar fuego o fango hacia ciertos representantes políticos, servidores en algunos casos perezosos y en otros, lacayos y explotadores de sus conciudadanos. Por suerte muchos de éstos están a buen recaudo fuera del panorama político aunque todavía quedan algunos vestigios en alguna Consejería y dirección general.

Además, de la tristeza y vergüenza ajena que esta situación produce, esto me hace cuestionar, ¿es posible que los partidos consideren a las personas como consumidores y no como ciudadanos? ¿Hacia donde han derivado algunos medios de comunicación? ¿Se debería considerar regular desde la perspectiva de la ética, la utilización de herramientas y técnicas del marketing político? ¿Dependen algunos medios de comunicación de los políticos o los políticos de los medios? ¿Quién se nutre de quién?

(*) Michael A. Galascio Sánchez es licenciado en Ciencias Políticas, doctorando en Psicología de la Salud y Clínica, posee varios masters y autor de varios textos literarios.

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