DELITOS FINANCIEROS EN LOS AÑOS 90

TEXTO DE LA CORRUPCIÓN QUE AFECTÓ EL ESTADO PERUANO

(Capítulo IV del Informe Final aprobado el 10 de Julio del 2002)
1- La hipótesis principal de la investigación realizada por el CIDEF establece
que, durante el régimen de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, se
formó un núcleo corrupto que se apoderó del control del aparato del Estado y
lo sometió a diversas reformas para aprovechar sus recursos de manera
privada e ilícita. Ese núcleo corrupto se apoderó de un Estado y de una
sociedad que como la peruana poseía una frágil base democrática
institucional. Por ello, la corrupción pudo extenderse sin enfrentar grandes
obstáculos, minimizando la labor de los organismos de fiscalización y
control.

 

2- En el caso particular de Alberto Fujimori, un rasgo central que define su
gobierno es su carácter de recién llegado al escenario político, en un cuadro
de crisis del sistema de partidos y de régimen político. El mandatario carecía
de tradición política y desarrolló una política orientada a la confrontación con
las instituciones propias del sistema democrático. Por otro lado, estando
registrado en el Kosaki de nacimiento, sabía que podía ir a Japón en caso de
peligro. Lo evidenció en dos ocasiones: primero, en noviembre de 1992
cuando ocurrió el levantamiento frustrado del general Salinas, y lo repitió
también en noviembre del 2000 al abandonar su tercer mandato. La
reiteración de la fuga como recurso político muestra que Fujimori respondía
ante sí, no ante instituciones y normas que obligan a quienes disponen de un mayor sentido de  pertenencia.

3- Fujimori carecía de partido político y programa. El grupo que lo rodeaba era
precario, formado a última hora y sin un planteamiento estructurado. Por el
contrario, un partido constituido cuenta con marcos precisos y obliga a
concertar con otras voluntades. Nuestra historia política no es precisamente
fértil en el tema del partido político, pero su sola existencia obliga al líder a
tomar en cuenta intereses diversos. Estas consideraciones, habitualmente,
otorgan al líder profundidad temporal y sentido de responsabilidad. El
problema principal de Cambio 90 era su carácter de grupo recién formado,
construido en torno a modestas aspiraciones de algunas curules que de
pronto se vieron rebalsadas por una azarosa confluencia de factores que los
llevó al gobierno. Por ello, carecían de planteamiento doctrinario o incluso de
plan de gobierno concreto. No había cemento ideológico alguno y el líder
prescindió rápidamente de casi todos sus primeros partidarios.

4- El fujimorismo tenía demasiadas debilidades al comenzar su mandato y
fueron cubiertas rápidamente por dos actores cruciales que definieron la
naturaleza del grupo en ejercicio del poder: el anclaje familiar, por un lado; y
por el otro, las FFAA y en forma específica los servicios de inteligencia. En
un primer momento, el hermano menor del presidente, Santiago Fujimori, fue
muy importante porque trabajaba en la embajada de Japón y era un
tecnócrata con formación y entrenamiento profesional y por lo mismo buen
contacto para reclutar técnicos y profesionales dispuestos a servir al
gobierno.

 

5- Santiago Fujimori parece haber sido decisivo para formar un ala profesional
y tecnocrática que acompañó la fase inicial del gobierno. Ese grupo le
proporcionó al gobierno algunos éxitos significativos reorganizando algunas
instituciones públicas que con urgencia necesitaban cambiar de rumbo. Un
ejemplo de este proceso es la reforma de SUNAT, emprendida en 1991 por
un grupo proveniente del Banco Central de Reserva, BCR. Pero, también
hubo otro sector de la familia que se había involucrado desde el comienzo
mismo en corrupción a pequeña escala. Se trata de su hermana Rosa y su
cuñado Víctor Aritomi, quienes fueron enviados como embajadores al Japón
y a lo largo de los años habrían transportado dinero en pequeñas cantidades
en su viaje mensuales entre Tokio y Lima. Ellos inicialmente, en 1992,
fueron denunciados por contrabando de ropa donada, revelando que en la
familia del presidente convivían inicialmente dos orientaciones. Luego
habrían sido reducidos los mejores elementos para dar rienda suelta a la
corrupción. Un miembro importante de este segundo grupo es Augusto
Miyagusuku, amigo cercano y vecino de los Fujimori, quien dirigió la
Compañía de Seguros Popular y Porvenir, convertida casi desde el comienzo
en una de las operaciones de corrupción más sonadas y vinculada al primer círculo del presidente.

6- A través de la historia peruana las FFAA han sido el sostén del Estado, que
registra inmensas dificultades para dotarse de instituciones solventes y
estables. Ese vacío organizativo ha sido cubierto por las FFAA que, en
consecuencia, han gozado de un excesivo peso político. Este proceso ha
establecido una correlación negativa entre la fragilidad de la democracia
como sistema de gobierno y la fortaleza de los uniformados. Es decir, cuando
más débiles son los partidos más fuertes son los militares. De ahí, el péndulo
entre democracia y dictadura que recorre la vida política peruana y que
constituye una de las causas de fondo de nuestro retraso nacional.

 

7- Al comenzar el gobierno de Fujimori, las FFAA estaban atravesadas por
gruesas dificultades. La guerra contrasubversiva continuaba empantanada y
aún no aparecía una salida inmediata. El narcotráfico ya se había hecho
presente corrompiendo algunas jefaturas militares ubicadas en las zonas
productoras. Los bajos sueldos, los crecientes números de heridos y
fallecidos se sumaban a las tensiones de la guerra interna, afectando a una
parte de la oficialidad. Los servicios de inteligencia crecieron
considerablemente en importancia porque se había asumido que serían una
herramienta crucial en la lucha contra la subversión. Esa expansión de los
servicios secretos guardaba relación con tradiciones políticas nacionales,
aunque bajo Fujimori alcanzó un paroxismo que comprometió la misma independencia y profesionalismo de las FFAA..

8- De acuerdo a la Ley de Situación Militar D.L. 752, el Presidente asumió
directamente la facultad de designar a los Comandantes Generales de cada
Instituto y prorrogó el mandato de los Comandantes Generales del Ejército,
la Marina y la Aviación, más allá de los límites de sus años de servicios. La
Presidencia del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas dejó de ser
rotativa, quedando su designación en manos de Alberto Fujimori, que tenía la
facultad de aprobar o no la renovación de los generales y almirantes a
propuesta de los Comandantes Generales respectivos.

9- A partir de su victoria en segunda vuelta, Fujimori se mudó a vivir al Círculo
Militar y en ese espacio se tomaron decisiones trascendentales para la
política peruana. En primer lugar, se definió la orientación de la política
económica adoptándose el modelo ortodoxo, no obstante que la principal
oferta de campaña electoral había sido la no aplicación del shock. Así, se
reveló un estilo de gobierno donde no decir la verdad y crear efectos
psicosociales eran concebidos como recursos válidos. Por su parte, la política
económica ortodoxa fue ejecutada con distintos énfasis a lo largo del
decenio, pero cada vez con menor coherencia.

10- Por su parte el gobierno aprovechó el neoliberalismo para atraer cuadros
profesionales. Es decir, a diferencia de las satrapías corrientes, el
fujimorismo elaboró una propuesta de transformación integral del país y un
mensaje sobre cómo lograr el desarrollo nacional. Esa fue una de sus
mayores ventajas relativas y conduce a entender al régimen como una
organización delictiva ubicada dentro de una corriente política que lo
trasciende. Esa corriente tiene contenido ideológico y en tanto propuesta
política no comparte los delitos de Fujimori y su círculo, pero al acompañar a
un régimen corrupto, el neoliberalismo le confirió respetabilidad y obtuvo
apoyo internacional.

11- Este proceso vino acompañado por un extenso clientelismo. Otra de las
tradiciones políticas peruanas exacerbadas en sentido negativo fue el
intercambio de lealtades por favores. En forma sistemática durante los años
noventa el Estado construyó pequeñas obras públicas de impacto local y
repartió alimentos exigiendo apoyo y sostén de parte de los beneficiarios. Por
su parte, éstos últimos vienen mostrando un carácter altamente pragmático y
han recibido las prebendas ofreciendo lealtad temporal, mientras permanezca
la autoridad que se encuentra a cargo. El gobierno de Fujimori empleó el
clientelismo a partir de cierto momento, cuando en forma paralela, primero
se incrementó la recaudación fiscal, luego se usó los fondos de la
privatización y también empezó a recibir préstamos internacionales
específicamente destinados a ayuda social. El presidente cultivó con esmero
el clientelismo, comprendiendo que aumentaba su carisma personal. Así, el
gobierno reclutó partidarios entre las redes de beneficiarios de los cada vez
más extensos programas sociales.

12- La corrupción creó una red orientada a poner el aparato del Estado a sus
pies para poder delinquir sin control. Así, se tejió una red que conectaba al
núcleo gobernante con diversas autoridades que funcionaban como sus
operativos para el sometimiento de los otros poderes. El núcleo central de
poder estaba integrado por Alberto Fujimori, como representante personal y
exclusivo del partido gobernante, acompañado por quienes durante el decenio
representaron al otro socio básico: el poder militar. Los representantes de las
FFAA en el comando de la sociedad delictiva fueron varios, comenzando por
Nicolás Hermoza quien llegó al comando en 1991 y participó del autogolpe
del 5 de abril. Hermoza estuvo al frente del Ejército hasta agosto de 1998
cuando fue removido produciéndose una cierta renovación de la cúpula
militar. Pero, en lo fundamental, Vladimiro Montesinos fue el aliado militar
por excelencia, habiendo subordinado al comando profesional de las FFAA
nacido de los rangos, al control de los servicios de inteligencia, que habían
sido previamente sometidos a su influencia personal.

13- Vladimiro Montesinos conoció a Alberto Fujimori entre primera y
segunda vuelta de las elecciones presidenciales del año 1990. La primera
relación entre los dos personajes que nos gobernaron durante una década fue
para cubrir irregularidades e impedir su difusión. Por un período largo estos
dos personajes han compartido una vivienda común en el SIN y su
intercambio era tan estrecho que el asesor en un vladivideo relata que se ha
producido una “simbiosis” entre ambos. Esa simbiosis se fundamentaba en
una convicción delictiva común y en una división funcional de tareas para
seguir controlando los destinos del país. Fujimori disponía de tres
instrumentos principales: la legitimidad proveniente de su elección, un
talento particular para las comunicaciones con las mayorías y una dosis de
carisma personal. Por su parte, Montesinos organizaba el apoyo al régimen y
en forma progresiva fue ampliando su esfera de actividades después de una
temprana especialización en el área de inteligencia y FFAA. Es decir,
Fujimori era la figura pública y controlaba ciertas áreas del Estado, como las
construcciones y las obras públicas que pudieran acrecentar su popularidad.
En forma paralela y subterránea, Montesinos controlaba una red destinada a
garantizar el control político y el sometimiento de la sociedad. Por sus fines,
esta asociación era tanto política como delincuencial, porque su fin era dirigir
el aparato del Estado, aunque el propósito de la acción política era el
enriquecimiento ilícito. Por su parte, los medios utilizados por estos dos
personajes eran ilícitos porque se basaban en el amedrentamiento, la
prebenda y la trampa como mecanismos para continuar en el poder. Este
tema ha sido investigado por las comisiones del Congreso presididas por Ana
Elena Townsend y por Mauricio Mulder. Ambas comisiones muestran tanto
la compenetración entre los dos socios de la red delictiva como también la
desconfianza y crisis final que se produjo entre ambos personajes.

14- En los días que siguieron al autogolpe de 1992, esa red se amplió para el
control de los poderes básicos del Estado: el Legislativo y el Judicial. En el
caso del Congreso se produjo una batalla que duró todo el decenio entre una
mayoría obsecuente que redujo sustancialmente los poderes del legislativo,
pero que fue resistida por un grupo de congresistas que defendió el Estado de
Derecho. Las tres funciones del poder legislativo: representar, fiscalizar y
legislar, fueron considerablemente disminuidas para darle al Poder Ejecutivo
las manos libres para conducir un proyecto autoritario y centralista.

15- Por ello, fueron también anulados los gobiernos y asambleas regionales
electas, abriendo un período de agudo centralismo. Es así que e detuvo el
proceso de descentralización de las funciones públicas, convirtiendo los
gobiernos regionales en Comités Transitorios de Administración Regional,
CTARs, dependiente del Ministerio de la Presidencia. Asimismo se otorgó la
administración de las empresas públicas de servicios de base regional a
instancias dependientes del Poder Ejecutivo, para terminar expropiando su
titularidad en 1998, otorgándosela al FONAFE, órgano dependiente del
MEF.

 

16- Por otro lado, el Poder Judicial fue igualmente sometido al control del
núcleo corrupto. Diversas leyes dictadas durante los noventa concretaron el
control político del poder judicial a través de comisiones reorganizadoras que
impusieron un doble mecanismo para perpetuar el sometimiento de este
poder: por un lado, la abundancia de jueces provisionales y por el otro, la
creación de salas especializadas. Es decir, el núcleo corrupto al comando del
aparato del Estado restó autonomía a los encargados de aplicar justicia y
concentró las decisiones interesantes para sí en salas especializadas
controladas por jueces provisionales sometidos. Este tema ha sido
investigado por la Comisión del Congreso presidida por Fausto Alvarado que
ha concluido estableciendo que Montesinos organizó una red de magistrados
que favoreció los intereses del régimen. Por su especialización como
abogado, Montesinos conocía los pasillos del Poder Judicial e igualmente
sabía qué resortes operar para conseguir sus ilícitos fines. La Comisión
Alvarado ha probado irregularidades en los mecanismos judiciales empleados
para diversas acciones. Entre ellas se cuenta la aprobación de la reelección
presidencial, diversos fallos judiciales encubridores de la acción corrupta de
las altas esferas del Estado, persecución y hostigamiento a líderes de
oposición y favorecimiento de intereses de terceros a cambio de sobornos.

 

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